Desmond Miles, el Sujeto 17 

Seguro que alguna vez has pedido comida a domicilio, pero te has parado a pensar:  “¿Qué hará esa persona cuando termina de trabajar?” 

Puede que estudie, o simplemente se dedique a sobrevivir entre trabajo temporal y trabajo temporal, o quizás termine su jornada y lo único que quiere es pasar desapercibido y jugar a videojuegos…

Pues bien, Desmond Miles era la tercera opción, un repartidor que quería pasar desapercibido, un chico sin demasiadas aspiraciones hasta el comienzo del primer Assasins Creed.

El secuestro de Desmond abre el primer juego de la saga.

La multinacional Abstergo es la encargada de perpetrar tal acción, pues en los genes de este “don nadie” se encuentra la clave para descubrir una antigua reliquia: “el Fruto del Edén”

Abstergo no es una multinacional normal y corriente, y Desmond no es el don nadie que quiere aparentar ser. Este humilde repartidor, es descendiente de la Hermandad de los Assassins, siendo entrenado para ser uno de ellos, decidió desertar para tener una vida más tranquila. 

El pobre repartidor

El pobre repartidor

En los primeros compases del juego, nos presentan el “Animus”, una máquina capaz de enviarte a vidas pasadas. Para ello, entra en los recuerdos de Desmond, y través de su ADN acceden al recuerdo de sus antepasados, transportándonos hasta el Siglo XII ,donde descubrimos que los Templarios quieren hacerse con un artefacto llamado “Fruto del Edén” y donde conoceremos en profundidad a los Assasins, especialmente a uno llamado Altair Ibin-ahad.

16 personas antes que Desmond, habían sido introducidas en dicha máquina, el Animus. De ahí que Desmond sea el sujeto 17. Durante el tiempo de descanso, fuera de sus recuerdos, Desmond descubre que todas ellas acabaron muertas por los efectos de la máquina.

Después de varias sesiones en el Animus, descubrimos que otros Assasins quieren salvar en el presente  a Desmond de Abstergo, ya que esta multinacional es la tapadera actual de los Templarios. Entre los trabajadores de Abstergo está Luci, una Assasins infiltrada, que ha estado con nosotros desde el principio, ayudando a Desmond a sincronizarse con el Animus y entablando una amistad con el cautivo.

Luci sorprende a nuestro protagonista, llevándolo a un lugar seguro, ya que tras desvelar en uno de sus recuerdos donde está el “Fruto del Edén”, Abstergo planea eliminar a Desmond.

Tras su huida de Abstergo, conocemos a Shawn Hastings y Rebecca Crane; dos Assasins de nuestra época que tras rescatar a nuestro protagonista convencen  a Desmond para que se introduzca en su propia versión del Animus y encarne a Ezio Auditore Di Firenze, maestro Assassin. 

Desmond aprende gracias a sus nuevos compañeros  las habilidades de asesino de Ezio, pero empieza a sufrir lo que denominan “el efecto sangrado” un efecto secundario del animus que le provoca visiones de sus antepasados Altair y Ezio fuera del Animus, este hecho de primeras no es problemático, pero según va pasando más tiempo en el la maquina, sufre episodios donde no es capaz de distinguir las visiones de la realidad.

Abstergo mientras tanto logra dar con ellos, pero gracias a las nuevas habilidades de Desmond logran escapar.

El equipo de Desmon decide refugiarse en la vieja villa Auditore en Monteriggioni, uno de los últimos lugares seguros para los Assassin en Italia.

Aquí empezaría Assassins Creed: La Hermandad, con unos diezmados Assasins escondidos tras el ataque de Abstergo.

FRUTO DEL EDÉN

FRUTO DEL EDÉN

La vida de nuestro antiguo repartidor, lo lleva a descubrir que actualmente “el Fruto del Edén” está bajo el Coliseo, y que la humanidad proviene de una antigua civilización.

¿Pero que es el fruto del edén? Pues los frutos del edén, ya que hay más de uno, son unas antiguas reliquias con la que los ancestros de la humanidad dominaban a los homosapiens.

Juno, uno de estos ancestros, toma el control del cuerpo de Desmond poseyendo su voluntad y este asesina a Luci, con la que había entablado una  estrecha relación. Tras esto, el sujeto 17, cae en coma.

Dado el shock por la terrible experiencia, transportan su cuerpo inconsciente a un lugar desconocido, y es entonces cuando suceden los hechos de Assassins Creed: Revelations. 

Debido a la intensa exposición con el “Fruto de Edén” y el incidente con Luci, el líder de la Orden de los Assasins, ordena colocar a Desmond en el Animus, ya que temen por su estabilidad y cordura, así que bloquean todas sus funciones no vitales. Esto lleva a la consciencia de Desmond al Cuarto Negro, un modo seguro, integrado en el núcleo de la programación Animus.

Desmond conoce al Sujeto 16 (Clay Kaczmarek) en este lugar, donde su propia conciencia había sido absorbida también por el funcionamiento interno de la máquina virtual. Clay explica a Desmond que necesita seguir viviendo los recuerdos de sus antepasados, hasta que ya no tengan nada que mostrarle, y que entonces accedería a lo que Clay denomina, un nexo de sincronización. Siguiendo los consejos de Clay, Desmond consigue separar su conciencia de la de Altaïr y Ezio, lo que le permite despertar. 

Tras todo esto, los Assasins guiados por los recuerdos y visiones de Desmond descubren que un gran cataclismo va a aniquilar la vida en la tierra. Intentan evitarlo a toda costa, llevando a nuestro protagonista al hallazgo de un templo, en el cual, según Juno, encontraremos un artefacto para salvar el planeta.

Desmond se desmaya nuevamente, así que lo vuelven a introducir en el Animus, donde accede a los recuerdos de dos de sus antepasados, un templario, Haytham Kenway, y Connor, su hijo, ambos vivieron en la América de la Guerra de la Independencia, y con sus recuerdos encuentran la llave que permite el acceso al templo.

MINERVA

MINIERVA


Juno

Desmond sale del Animus y recibe la noticia de que su padre fue secuestrado por Abstergo. Así que regresa a las instalaciones del primer juego, y ayudado por el “Fruto del Edén” mata al jefe de Abstergo y consigue escapar de con su padre. 

Finalmente, accede al templo y allí, ve un pedestal en el que hay una esfera. Juno aparece y le comunica a Desmond que con solo tocarlo salvará al mundo, pero también aparece Minerva ante él,  ella es al igual que Juno es una de las creadores de los humanos, y le advierte de que, al tocarlo morirá, liberará  a Juno y esclavizara a la  humanidad. 

Desmond pide a todos que se vayan para quedarse solo, decide no hacer caso a Minerva y salvar al mundo. Pues es lo más importante para él, así que toca el pedestal, cae, muere…

El planeta se salva, Juno queda libre. 

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