ANÁLISIS: POKÉMON ESPADA Y ESCUDO

Autor: @davidhthe1st

Bajo la espada de Game Freak

El momento esperado por muchos llegó: el 15 de noviembre se lanzó el primer juego de Pokémon de la saga principal diseñado específicamente para Switch.

Pokémon Espada y Escudo salió al mercado en medio de bastante polémica en las redes. El principal punto de conflicto era la ausencia de la pokedex nacional y, con ella, bastantes pokémon de generaciones anteriores. A raíz de ahí, un grupo de supuestos seguidores acérrimos de la saga pasó semanas en una campaña intentando quitarle crédito al juego antes y durante su lanzamiento, atacando otros puntos que consideraban que no estaban suficientemente desarrollados en el juego: el mundo, el rendimiento, las animaciones…

Otra de las quejas que surgieron durante los primeros días fue la, en la opinión de ciertos jugadores, poca duración de la historia (unas 25 horas de media según las fuentes habituales como HowLongToBeat, que servidor de ustedes puede corroborar). Más allá de que no sea una cifra cegadora para un ¿J?RPG, no seré yo quien se ponga en este caso de un jugador que se queja de que una obra que contiene un mínimo de 25h de juego le dure 1 día o 2 a lo sumo. Si te compras 25 cajas de galletas y te las comes todas de una sentada, es posible que no las disfrutes todo lo que podrías y es seguro que te sentarán mal… ¿pero es culpa del fabricante o del consumidor?

Sin embargo, la campaña de desprestigio en Twitter no parece haber tenido todo el efecto que se pretendía: vídeos, memes y una auténtica campaña de desprestigio en Twitter no han impedido que Pokémon Espada y Escudo sean el juego de Switch que más y mejor ha vendido en su lanzamiento, con 6 millones de copias vendidas en un abrir y cerrar de ojos.

Pero nuestros apreciados lectores dirán: señor redactor, yo ya tengo una cuenta de Twitter y me está usted dando la chapa con temas de hace mes y medio. ¿Sería tan amable de centrarse y contarnos lo que le ha parecido el juego? Pues eso voy a hacer.

Antes de nada, para contextualizar mis impresiones, yo me considero un fan de los juegos de Pokémon que esperaba con ganas la llegada a una plataforma que ofrecía tantas posibilidades como Switch. En general, juego a la saga por la historia principal y por admirar y coleccionar los animalejos. En cuanto a lanzamientos recientes, me lo pasé mejor con Pokémon Let’s Go (Pikachu) de lo que me lo había pasado con Pokémon Sol, aunque este último tenía alguna novedad interesante… y muchos vicios del pasado que se acentuaban con el tiempo. Dicho esto, vamos a ello, centrándonos en varias categorías.

El mundo

La región de Galar, al menos las partes que están más cuidadas, está inspirada por Reino Unido y sus ciudades con un espíritu industrial. La capital recuerda claramente a Londres, por ejemplo, y la zona inicial podría ser cualquier pueblo del countryside británico.

El juego cuenta con dos mitades muy diferenciadas: la primera, con una zona inicial deliciosa, lugares bonitos y zonas cuidadas, y la segunda, donde el nivel del diseño va bajando en picado hasta llegar a un interminable pasillo de nieve que nos lleva a la capital, con unos planos muy cuidados al llegar… pero que a nivel jugable es pequeña y no tiene nada destacable más allá de un estadio más grande. Personalmente, esa segunda mitad del juego me dio mucha pereza y las zonas son una simple excusa para poner a tipos de pokémon que hacía falta poner y no están justificadas geográficamente ni en el conjunto del juego.

La historia

La obra combina la habitual carrera de un personaje joven hacia la gloria de ser el mejor entrenador Pokémon con una historia que no vamos a spoilearos, pero que en general mantiene el interés, dentro de lo que suele ofrecer esta saga, aunque como veremos en la siguiente sección, los propios personajes la van echando un poco abajo.

Los ya obligatorios gimnasios incorporan la novedad de que, además de combates, cuentan con “puzles”, entre comillas porque su dificultad es inexistente… aunque, por otra parte, lo mismo puede decirse de los líderes de gimnasio, ante los que una derrota del jugador exige ir conscientemente con pokémon en desventaja, en cuanto a tipo y a nivel. Dice mucho que los jefes del juego lleven menos número de pokémon que los permitidos y que lleven 3-4 con las mismas debilidades, lo que suele resultar en que el jugador pueda arrollar con todo el equipo del jefe a 1 golpe por cabeza.

Los personajes

Este vuelve a ser uno de los puntos flacos de la saga. Tu rival/amigo también obligatorio es un meme andante, aunque el hecho de que colaboréis le quita un poco de hierro al asunto.

Hay otros entrenadores fanfarrones que, más allá de hablar mucho, hacen el ridículo de forma constante, aunque en Espada y Escudo van desarrollando un mínimo de consciencia y vergüenza torera ante el papel lamentable que están haciendo.

Los adultos (científicos, empresarios, etc.) que guían la historia principal tienen sus cosas, pero tampoco aportan demasiado más allá de ser vehículos para llevarte por esa historia.

Por supuesto, también tenemos a la obligatoria banda callejera, ridícula y que es mejor dejar de lado sin entrar muy en detalle (aunque al menos no hablan en rimas como los de Sol y Luna).

Los pokémon

La campaña del juego se basó en Wooloo, una oveja majísima e ideal que está en todas partes durante las primeras horas del juego, y los pokemon iniciales, los habituales bichos de agua (sobble), fuego (scorbunny) y hierba (grookey). La versión inicial de los 3 es bastante mona, pero, siempre en mi modesta opinión, las evoluciones son una aberración: scorbunny se salva un poco, sobble parece un adolescente fugado y todavía tengo pesadillas en las que grookey, mi elección, me sodomiza.

También hay las habituales versiones de pokémon de juegos anteriores con el aspecto de la región de Galar, más o menos acertadas, pero que dan variedad.

Más allá de esos casos, uno de los grandes problemas de Pokémon Espada y Escudo, y de entregas recientes es que el diseño de los bichos es cada vez menos inspirado: los pokémon ya no son animales fantásticos inspirados por animales reales, pero con toques diferentes. Ahora son o bien casi copias de animales reales o de objetos, dejando de lado esa mezcla. Tenemos engranajes, helados, pasteles, un pokémon humanoide que lleva una viga en la obra, anchoas, rayas, etc. ¿Necesitamos cada vez más pokémon o necesitamos pocos, pero más inspirados? Porque los hay inspirados, pero la mayoría parecen añadirse para aumentar el número de pokémon y rellenar… aunque eso también parece tónico de este lanzamiento.

En cuanto a ataques y habilidades, el caso es el mismo: en vez de añadir variedad, la mayoría de pokémon son copiapegas de otros y simplemente cambia el dibujo.

El combate

Otro de los problemas de este juego es que el combate es plano, aburrido y fácil a más no poder (y la única forma de complicarlo es haciéndolo injusto y cansino). La fórmula tan simple del piedra-papel-tijera está agotadísima, y el equipo de Game Freak haría bien en mirar a otros RPG que bebieron de la fuente de Pokémon, pero que lo han dejado muy atrás.

Para ser justo, la gente que juega enfocada al competitivo parece estar más contenta con el juego, pero desde la perspectiva de un jugador “casual” que busca una campaña entretenida y con un cierto, reto, Espada y Escudo es una gran decepción.

En esta línea, debo decir que me divertí mucho más con el sistema de captura de Let’s Go y, aunque entiendo las razones para volver al sistema tradicional, creo que se podría hacer bastante más atractivo a estas alturas.

Caso aparte es la novedad de la técnica gigamax, que permite convertir en gigantes a nuestros pokémon y que se presenta el punto álgido de los combates en los gimnasios… sin que tenga la más mínima trascendencia en el combate en sí, llegando a casos en que un pokémon sin transformar normal friega el suelo con los restos de un pokémon agigantado. Diría que quedaba espectacular en los tráileres… pero mentiría, así que me limito a preguntarme: ¿por qué?

En resumen

Pokémon Espada y Escudo es un juego que, habiéndolo empezado con muchas ganas, me ha costado terminar por pura pereza y que, aunque cumple hasta cierto punto con lo esperable en la saga, se queda muy atrás con respecto a lo que se puede esperar hoy en día de un título que se lanza a 60 euros.

Para acentuar más esa sensación de un juego en el que no se trabajó todo lo que se hubiese podido, esta semana se han anunciado DLC por valor de 30€ con dos zonas nuevas y la incorporación de pokémon que faltaban, entre otras cosas. Permaneceremos atentos por si ese DLC arregla defectos del juego base.

VEREDICTO

GRÁFICOS

50%

SONIDO

80%

JUGABILIDAD

50%

DURACIÓN

60%

POSITIVO


  • Buenas intenciones generales en el diseño del mundo
  • Pokémon visibles en la hierba
  • Diseño y posibilidades de personalización del personaje
  • Un juego de pokémon que ofrece la experiencia más o menos clásica para fans
  • Profundidad para la escena competitiva

NEGATIVO


  • Mal rendimiento para un juego tan limitado
  • Muy pasillero en bastantes fases
  • Personajes ridículos
  • Combate caduco y aburrido
  • Un diseño poco trabajado en la segunda mitad
  • La dificultad brilla por su ausencia
  • Criaturas que dan la sensación de que las ideas se van acabando
55 Pokémon Espada y Escudo es como unos nuggets de pollo de una cadena de hamburgueserías: te sacian el apetito, pero te ha costado terminarlos y te dejan la sensación de haber consumido un producto de calidad bastante mejorable.

Se trata de una obra que mantiene características de los clásicos de la saga, a la vez que añade algunas mejoras de vida, pero que, en general, no está lo suficientemente trabajado para adaptarse a los estándares de la industria actual. Como comparación, podemos decir que este juego costaba lo mismo de lanzamiento que otros JRPG como Persona 5, que están a años luz en todos los aspectos.

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