Skip to main content

Un chapuzón refrescante

El mar contiene tesoros y de vez en cuando, nos permite acceder a ellos. Tesoros en los fondos del mar, tesoros que llegan a las orillas de las playas y pecios que aparecen de la nada para hacer infinitamente feliz a quienes los encuentran. Y sé muy bien de lo que hablo porque en el momento de la redacción de este artículo estoy a escasos metros del mar.

Así que esperando a que recalen a mi vera sus musas, me dispongo a descubriros este tesoro en forma de videojuego que nos está deleitando a muchos estas épocas tempestivas.

Escupir en vuestras gafas, que nos zambullimos.

La ballena

Sabéis que no es mi costumbre destripar la historia de los juegos, pero en este caso se hace un tanto necesario para que podáis entender de qué va y así animaros a que le echéis un tiento.

Básicamente nos ponemos en el neopreno de Dave, un rubenesco muchacho que otrora se dedicaba al buceo y que, por lances del destino, un antiguo amigo contacta con él para un curioso proyecto.

Este amigo se ha hecho con un restaurante de sushi en una bahía apartada un tanto peculiar y su propuesta es muy simple. Que pesquemos para poder suministrar pescado a su restaurante.

Dave no pasa hambre

Entonces, ¿esto es un juego de pesca? – Si. Pero hay más, mucho más. No conformes con tener que bucear y pescar todo tipo de peces, que hay muchísimos, también tendremos que gestionar dicho restaurante. Ojo, no solo gestionar, sino atender clientes, preparar menús, contratar personal…vamos, un puñetero simulador de sushi bar en toda regla.

Todo esto relatado con un humor muy fresquito que te sacará más de una sonrisilla en cada partida.

¿Es Dave the diver un juego de pesca y un sushi bar simulator? Pues si, pero también es muchas más cosas. Bajo esta premisa se nos abre un abanico de posibilidades y de hilos argumentales enorme. Con muchas subtramas, con una mística marina inquietante y con un escenario principal, la bahía, que está viva y cambia constantemente. La bahía se genera proceduralmente cada vez que entramos…

La bahía se genera proceduralmente cada vez que entramos

Entrar en detalles sería muy largo e innecesario. Parte de la magia del juego es que lo descubras tú mismo. Las opciones son enormes pero es un juego tan bien hecho que todo eso llega en su momento oportuno, te lleva de la mano como una sirena (spoiler) te puede guiar por el fondo del mar.

Cuando te das cuenta, llevas más de veinte horas luchando contra tiburones o regalando likes en una suerte de Instagram de los restaurantes de sushi o tratando con un traficante de armas.

Pixel art en todo su esplendor

Técnicamente el juego no podría estar mejor. Con una estética pixel art muy bien llevada, con un acabado artístico a la altura, que enamora desde el primer momento.

Unas melodías, como la principal, que se te queda grabada a fuego en el cerebro y que maridan a la perfección con el entorno y el contexto en el que nos movemos y que parecen inspiradas en las paletas de colores que vemos en cada momento en la pantalla.

Una delicia para los ojos que justifica esta vez si, el ya casi prostituído estilo pixelado últimamente.

Un soplo de aire fresco…

…que se me antoja indispensable para este 2023. No hizo ruído, nadie lo esperaba pero Dave the diver ha sabido encontrar su hueco este verano entre los titánicos lanzamientos de los dos últimos meses.

Dave the diver ha sabido encontrar su hueco este verano entre los titánicos lanzamientos de los dos últimos meses.

Con su fresca propuesta, su precioso estilo, su humor y su más que interesante pero a la vez sencilla historia se convierte en el complemento indispensable para desintoxicar nuestras cabezas de Hyrules, Eikons y Santuarios.

No juegues sin haber cenado, te entrará hambre. Confirmado.

Por si no fuera poco su precio es irrisorio por todo lo que nos ofrece y si dispones de una Steamdeck o unas Asus Ally, estás tardando en descargarlo a tu biblioteca de Steam. Aunque siempre puedes esperar a la versión de Switch, que saldrá en algún momento de este año. 

Las formas de los tesoros que nos brinda el mar puede tener muchas formas y este año ha llegado a nuestras orillas desde Corea. Siento decirlo, pero los coreanos a veces hacen juegos buenos.

 

 

El mar la mar el mar

Siempre la mar. Es de agradecer de vez en cuando poder disfrutar de la soledad en un videojuego y el mar es un nexo perfecto para hacerlo. Si habéis probado Dredge me entenderéis. Tienen muchas similitudes aunque son dos estilos totalmente diferentes pero los dos juegos nos invitan a surcar el mar en completa soledad y esto, creo que es algo que cada vez los jugadores reclamamos más.

La soledad. The Outer Wilds, Dredge, Dave the diver… son juegos que flirtean continuamente con esa soledad, ya sea en el mar o en el espacio.

Soledad que es capaz de vaciar nuestros ajetreados backlogs y hacernos sentir una experiencia que devora nuestras horas como una morena devora a un jurel.

Y eso, amigos míos, es lo que hace grande a un juego.

Corneo

Juego,leo y escribo

Deja una respuesta